
Todos nos miramos a los ojos
Sus dedos temblando, queriendo apuntar,
Mis ojos abiertos como el mar
En las miradas se veía el infierno.
Nunca las lágrimas habían sido tan profundas
Por ingenuo cayó el viejo lobo,
En sus días de agonía busco la soledad
Abandonadas las miradas recurrió a vagar.
El fulgor de la noche alumbrada por las miradas,
El ardiente estado de calamidad,
El cielo cerros los ojos,
La oscuridad dejo a las almas seguir en paz.
Triste con la muerte a cuestas,
Hablando con el bien y el mal,
Lobo solitario con sus colmillos gastados
Durmiendo en los brazos estrellados.
Las miradas ardientes inquisidoras
Se apaciguaron con las lluvias,
El viejo ya no quería ser recordado
El cielo lavó sus pecados y su cuerpo congelado.
Mientras los árboles cuidan la noche bulliciosa
Los recuerdos comienzan a desaparecer,
Se cumple el último deseo del moribundo.
Nadie se acordara de sus barbaries e ingenuidad.
Tan solo fue una brisa en el viento
No dejo legado terrenal,
Nunca fue el líder de la manada
Siempre trabajo en soledad.
Los días pasaron y la carne desapareció,
Solo quedaron los huesos dispersos,
En la tierra una gran mancha negra
Allí, ni mala yerba creció,
los restos, un brujo se los llevó.
Sus dedos temblando, queriendo apuntar,
Mis ojos abiertos como el mar
En las miradas se veía el infierno.
Nunca las lágrimas habían sido tan profundas
Por ingenuo cayó el viejo lobo,
En sus días de agonía busco la soledad
Abandonadas las miradas recurrió a vagar.
El fulgor de la noche alumbrada por las miradas,
El ardiente estado de calamidad,
El cielo cerros los ojos,
La oscuridad dejo a las almas seguir en paz.
Triste con la muerte a cuestas,
Hablando con el bien y el mal,
Lobo solitario con sus colmillos gastados
Durmiendo en los brazos estrellados.
Las miradas ardientes inquisidoras
Se apaciguaron con las lluvias,
El viejo ya no quería ser recordado
El cielo lavó sus pecados y su cuerpo congelado.
Mientras los árboles cuidan la noche bulliciosa
Los recuerdos comienzan a desaparecer,
Se cumple el último deseo del moribundo.
Nadie se acordara de sus barbaries e ingenuidad.
Tan solo fue una brisa en el viento
No dejo legado terrenal,
Nunca fue el líder de la manada
Siempre trabajo en soledad.
Los días pasaron y la carne desapareció,
Solo quedaron los huesos dispersos,
En la tierra una gran mancha negra
Allí, ni mala yerba creció,
los restos, un brujo se los llevó.
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