26 febrero 2010

AL DESPERTAR

La noche gélida despertó mi ser adolorido,
Aullé como una jauría de lobos asesinos en pos de su cacería
Levante mi cuerpo maltrecho, herido, asesino,
Deje su cuerpo en silencio dormido.

Deambule por las calles muertas de la ciudad carroñera,
Deje a las mujerzuelas besarme los pies,
En silencio toque el alma de una mujer muerta
Asesinada por su violador furtivo.

El cemento escupió sus cuerpos mal habidos
Desechos de la sociedad asesina, genocida, suicida,
Ví la desesperanza en sus ojos perdidos
Consumidos en la noche se subieron al carro del delirio.

En silencio fui observador del asesino en serie mas desequilibrado
No pude gritar ¡asesino!, me sentí fustigado por la verdad
Mire a los ojos de las victimas, me senté junto a ellas y bebí mi impaciencia,
Conocido el mal, mire a las victimas de mi indolencia…
Juzgue mal a la sociedad en que vivo.

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